Salmo 66:12 “Pasamos por el fuego y por el agua, pero nos sacaste a abundancia.”
Este no fue un año fácil.
Fue un año intenso, profundo, desafiante.
Muchos pasaron por fuego: pruebas, decisiones duras, pérdidas.
Otros pasaron por agua: lágrimas, cansancio, presión emocional.
Pero el salmista no se queda en el proceso.
Declara algo que hoy también es verdad para nosotros:
“Pero nos sacaste a abundancia.”
Hoy no venimos solo a despedir un año.
Venimos a cerrarlo espiritualmente
y a declarar cómo entramos al próximo.
PASAMOS POR EL FUEGO
Isaías 43:2 “Cuando pases por el fuego, no te quemarás”
El fuego no vino para destruirte.
Vino para probarte, limpiarte, refinarte.
Si estás aquí hoy,
es porque el fuego no te consumió.
El fuego no fue castigo.
Fue proceso.
PASAMOS POR EL AGUA
El agua representa momentos donde parecía que no dábamos más.
Carga emocional.
Cansancio del alma.
Salmo 69:1–2 “Las aguas han entrado hasta el alma…”
Sí, lloraste.
Sí, te agotaste.
Pero no te ahogaste.
Dios sostuvo tu cabeza fuera del agua.
EL “PERO” DE DIOS
La Biblia está llena de “peros” divinos.
2 Corintios 4:8–9 “Atribulados, mas no angustiados…”
Dios permite el proceso,
pero controla el final.
Ese “pero” marca el cambio de temporada.
El proceso fue real.
Pero el desenlace es mayor.
NOS SACASTE A ABUNDANCIA
La abundancia de Dios no es solo material.
Es integral.
Juan 10:10 “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”
Abundancia es:
• Paz donde hubo ansiedad
• Fuerza donde hubo cansancio
• Esperanza donde hubo silencio
Dios no te saca igual que como entraste.
Te saca mejor.
CONCLUSIÓN:
Hoy podemos decir con verdad:
Pasamos por el fuego.
Pasamos por el agua.
Pero Dios nos trajo hasta aquí.
No llegamos intactos,
pero llegamos sostenidos.
Y eso es suficiente para entrar en lo nuevo.
DECLARACIÓN PROFÉTICA FINAL:
Declaramos juntos:
Hoy declaro, en el nombre de Jesús,
que pasé por el fuego y no fui destruido.
Que pasé por el agua y no me ahogué.
Declaro que cierro este año con gratitud y no con queja.
Que donde hubo pérdida, viene restitución.
Que donde hubo cansancio, viene nueva fuerza.
Que donde hubo prueba, viene abundancia.
Entro al nuevo año con fe renovada,
con esperanza viva
y con la certeza de que Dios va delante de mí.
Pasé por el fuego.
Pasé por el agua.
Pero Dios me sacó a abundancia.
¡Amén!
Apóstol Jhonnie Martínez / @CasaDeZion